¿Qué opinan los
católicos?
Responde el
cardenal Edward I. Cassidy
Tomado de www.zenit.org
Con la firma de la
Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación entre la Iglesia católica
y la Federación Luterana Mundial tuvo lugar el 31 de octubre, en la ciudad
bávara de Augsburgo, un paso histórico en el
desarrollo del diálogo ecuménico.
Este gesto ha sido
definido por Juan Pablo II como un «signo consolador» en vísperas del Jubileo
del año 2000 y como «una piedra angular en el complicado camino de la
recomposición de la unidad plena entre los cristianos».
Junto al cardenal Edward Idris Cassidy,
presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los
cristianos, y el obispo protestante Christian Krause, presidente de la Federación Luterana Mundial,
además de otros representantes de las dos Iglesias, participaron en la
ceremonia centenares de huéspedes de todo el mundo. Los medios de comunicación
alemanes han considerado este momento como un cambio decisivo para las
relaciones entre católicos y protestantes, casi 500 años después de la Reforma
emprendida por Martín Lutero con sus famosas 95 tesis expuestas el 31 de
octubre de 1517, en la puerta de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg.
El cardenal Cassidy ha querido aclarar la trascendencia de este paso
ecuménico en una intervención a los micrófonos de «Radio Vaticano» en las que
explica que «la importancia de esta Declaración Conjunta consiste en que toca
una de las cuestiones más importantes en el momento de la Reforma. Se puede
decir que fue una cuestión central de la situación que provocó la división de
la Iglesia de Occidente. Ahora, nosotros hemos podido encontrar con los
luteranos de todo el mundo una fórmula para expresar la misma fe en la verdad
fundamental de la justificación, aunque ponemos el acento en diferentes
aspectos».
El purpurado
australiano considera que el acuerdo cierra una herida abierta hace cinco casi
siglos, «pues esta división que se remonta a los tiempos de Lutero provocó las
condenas por parte de la Iglesia católica, así como las condenas de los
luteranos a los católicos. Hoy el documento dice claramente que aquellas
condenas del pasado dejan de aplicarse».
La Declaración
conjunta tiene también gran importancia, pues toca nada más y nada menos que el
asunto de la salvación del hombre. «Es muy profundo --explica Cassidy--, pues se trata, ante todo, de la salvación que
viene de nuestro Señor Jesucristo, de la nueva vida a la que estamos llamados a
vivir gracia al Bautisimo, de la justificación, pues
con el Bautismo comienza la nueva vida que nos lleva hacia la santidad y a la
vida eterna. Yo diría que es más una cuestión espiritual que de teología. Este
acto de la salvación es al mismo tiempo divino (pues es Jesucristo quien no
salva) y humano, pues nosotros tenemos que colaborar con esta gracia. El Señor
nos da la gracia de colaborar con la gracia».
La comunión con los
luteranos, si bien ha dado un paso de gigante, sigue estando lejos. Quedan
materias pendientes muy importantes, como la de los sacramentos, por ejemplo.
«Este punto fundamental abre la puerta del siglo que viene. El Santo Padre ha
pedido que con motivo de la preparación del Jubileo se promuevan iniciativas
que puedan unir más a los cristianos. No hemos llegado a la conclusión de este
camino. Existen muchas cuestiones que tenemos que resolver. En pocas palabras:
tenemos que seguir trabajando, como el Papa ha dicho: "Es un camino largo
y difícil, pero lleno de alegría"».