Anglicanos: dos
pasos adelante y uno atrás
Jesús
Colina.
alfayomega.com
nº 199
10.II.2000
Tomado de http://www.conoze.com
Como resultado de
la disputa de Enrique VIII de Inglaterra con Roma, sobre su derecho a
divorciarse de la primera de sus seis esposas, Catalina de Aragón, hija de los
Reyes Católicos de España, el rey inglés se separó de la Iglesia Católica
Romana en 1533 y fundó la Iglesia de Inglaterra. En la actualidad, el
anglicanismo y su contraparte norteamericana, el episcopalianismo, son las
ramas protestantes más próximas al catolicismo romano. El oficio dominical de
la Eucaristía anglicana es muy similar al católico. Con frecuencia se da el
paso de una a otra confesión, algo que se ha acentuado en los últimos años, en
dirección católica, tras la debatida decisión anglicana de ordenar sacerdotes a
mujeres.
Hace unas semanas,
el Primado anglicano expresaba su emoción por haber participado en el acto
ecuménico que supuso la apertura de la Puerta Santa en la basílica romana de San
Pablo. Pero antes, ambas Iglesias han hecho un largo camino de diálogo. El
primado de Pedro y la infalibilidad pontificia eran y son escollos importantes.
Los expertos de uno y otro lado veían como un buen camino el trabajar en lo que
nos une, en hacer gestos comunes y en orar juntos. Entre los gestos
significativos están: la audiencia de Pablo VI al líder de la Iglesia anglicana
y arzobispo de Canterbury, y el viaje de Juan Pablo II a Inglaterra, donde la
Reina es la cabeza de aquella Iglesia nacional que parece no poder afrontar los
retos de la transformación de la propia monarquía inglesa, en la que el
heredero ha expresado su deseo de una separación del poder temporal y del
religioso.
Ya en su Relación
de Malta de 1968, la comisión para preparar el diálogo (ARCIC) reconoció que
una de las tareas
más importantes y urgentes sería examinar la cuestión de la
autoridad. Y cuando se publicó la Relación Final de ARCIC en 1981, la mitad de
su contenido estaba dedicada al diálogo sobre este asunto. Las respuestas
oficiales en 1988 de la Conferencia de Lambeth, por parte de la Comunión
anglicana, y de la Iglesia católica en 1991, animaron a seguir adelante. La
ARCIC ofreció el 12 de mayo de 1999 una ulterior declaración de acuerdo
titulada El
don de la Autoridad, que es el tercer documento sobre el tema que
hace público. El documento concluye que una experiencia de primacía universal
en la Iglesia confirmaría dos conclusiones de la comisión: La primera, que los anglicanos están
abiertos a y desean una recuperación y una nueva recepción, bajo ciertas
condiciones claras, del ejercicio de la primacía universal del obispo de Roma;
que los católicos están abiertos al ofrecimiento de este ministerio a toda la
Iglesia de Dios. La segunda, que cuando la real, pero imperfecta, comunión entre
nosotros se hace más visible, la red de unidad que está tejida de comunión con
Dios y reconciliación con el otro, se extiende y fortalece. Así el
"amén" que anglicanos y católicos dicen al único Señor, está más
cerca de ser un solo "amén".
En este documento,
los anglicanos, sin entrar en detalles, reconocen el papel insustituible que
desempeña el obispo de Roma para la comunión de todas las Iglesias cristianas.
Y añade los grandes obstáculos para el diálogo, como son la crisis interna de
la misma Iglesia anglicana la práctica religiosa prácticamente ha desaparecido,
la reciente decisión de ordenar a mujeres sacerdotes y la posibilidad de
volverse a casar los divorciados. Con casi toda seguridad, el próximo Sínodo de
obispos anglicanos dará su visto bueno al polémico informe El matrimonio
eclesiástico tras el divorcio, del reverendo Michael Scott-Joynt.